Guía Práctica de Redacción Jurídica: Dominando el uso de Gerundios

Guía Práctica de Redacción Jurídica: Dominando el uso de Gerundios

La importancia de la precisión en la redacción jurídica peruana


En la jerga de las leyes y los litigios, cada palabra posee un peso significativo. La redacción jurídica en Perú no escapa a esta regla, siendo una herramienta fundamental para la expresión clara y precisa de los asuntos legales. En este vasto terreno, destaca una figura lingüística cuya utilización adecuada merece especial atención: el gerundio.

Aunque comúnmente empleado en el español hablado, el gerundio en el contexto legal puede conducir a ambigüedades indeseadas o a interpretaciones erróneas, especialmente si su aplicación se hace de manera inadecuada. Por este motivo, es crucial que los profesionales del derecho en Perú conozcan las pautas para emplear correctamente los gerundios en sus escritos.

Comenzando por lo más básico, el gerundio es una forma verbal no personal que indica una acción en curso y que, en muchas ocasiones, tiene funciones adverbiales. Puede parecer inofensivo, pero un gerundio mal colocado puede cambiar el sentido de una oración, y en el ámbito jurídico, esto puede ser catastrófico.

Uso adecuado del gerundio en la legislación

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Para que su uso sea pertinente, el gerundio debe cumplir con ciertos criterios. Primero, debe estar relacionado temporal y causalmente con el verbo principal de la oración. Además, es esencial evitar emplearlo al inicio de una oración o como un enlace para unir oraciones independientes, prácticas que, aunque comunes en el lenguaje cotidiano, pueden restarle formalidad y precisión a los textos jurídicos.

Es importante resaltar que la legislación peruana, a través de sus diversos cuerpos normativos, muestra ejemplos de redacción que pueden servir como guía para el jurista moderno. Al estudiar detenidamente estos documentos, el abogado o el estudiante de derecho puede entender el valor de la claridad y la concisión en la escritura.

Errores comunes y consejos para la mejora continua

El camino hacia la excelencia en la escritura jurídica es constante y requiere de una actitud proactiva hacia el aprendizaje. Parte de este proceso implica identificar y comprender los errores más frecuentes para luego evitarlos.

Uno de los tropiezos más comunes es el uso del gerundio de modo incorrecto. Se observa a menudo en textos legales el gerundio utilizado para secuencias de acciones que no suceden simultáneamente, lo cual puede llevar a confusiones. Para citar un ejemplo claro: “El acusado respondiendo, salió de la sala”. Esta construcción es incorrecta porque las acciones de responder y salir no ocurren al mismo tiempo. La forma adecuada sería separar ambas acciones o reconfigurar la oración para respetar la temporalidad de los eventos.

A continuación, se ofrecen algunas sugerencias para mejorar la redacción de documentos legales con respecto al uso del gerundio:

  • Estar siempre atentos a la relación temporal entre el gerundio y la acción principal.
  • Evitar el uso del gerundio para unir dos oraciones que podrían funcionar de manera independiente.
  • Usar el gerundio cuando se quiere resaltar una acción que ocurre precisamente al mismo tiempo que otra.
  • En caso de duda, optar por estructuras más sencillas que mantengan la claridad del texto.

En síntesis, dominar la escritura legal y sus sutilezas es un proceso que demanda atención a los detalles y un compromiso con la continua actualización de conocimientos sobre el idioma y la normativa vigente. La práctica basada en la crítica y la corrección de los propios textos, así como la lectura de buenos ejemplos, contribuirá enormemente a este propósito.

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Finalmente, es importante reconocer que, en el ámbito del derecho en Perú, donde las leyes y los precedentes toman protagonismo, la habilidad para comunicarse de manera efectiva, precisa y clara a través de la escritura es más que una destreza, es una obligación. Por tanto, el reconocimiento de la relevancia del gerundio y su correcto uso no es un mero ejercicio lingüístico, es la piedra angular para la creación de documentos legales sólidos y enervantes.